Python 101: taller de programación con Python para chavales.

A raiz del curso de Python de Coursera me planteé la posibilidad de impartir un curso de Python para chavales. Yo lo pasé muy bien en el curso, y me pareció que el enfoque del curso basado en juegos es lo suficientemente atractivo para que se pueda impartir un curso similar a alumnos de 3º y 4º de ESO, es decir chicos y chicas de 14 y 15 años. Estuve preparando lo que podría ser un guión, me fui al colegio donde cursan estudios mis hijos y planteé mi idea. El equipo directivo dió el visto bueno y nos pusimos manos a la obra. El planteamiento fue hacer un taller de programación para alumnos de 3º y 4º de ESO, fuera del horario escolar y que fuera totalmente voluntario además de gratuito. Estuve presentando el taller a los chavales, contando cuales eran los objetivos del taller y la manera de enseñarles a programar y abrimos un periodo para que los chavales se apuntaran al curso. La respuesta de los alumnos fue buena, a pesar de ser una actividad que ha planteado en Enero cuando muchos alumnos ya tienen organizadas actividades extraescolares y que se imparte cuando terminan las clases.

Así que he dado el salto de alumno a profesor en pocos meses, y estoy impartiendo un taller de programación con Python en el colegio San José de Cluny de Novelda. Llevamos 4 sesiones donde hemos visto una introducción al entorno CodeSkulptor, operadores matemáticos, variables, operadores lógicos, sentencias condicionales y funciones. La semana que viene comenzaremos a hacer el juego de ‘Piedra, papel, tijera, lagarto, Spock’, y espero que podamos llegar a hacer alguno de los juegos interactivos del curso de Coursera.

Aunque llevamos sólo cuatro sesiones del taller, son suficientes para sacar una serie de conclusiones. La primera es que a esa edad ya hay chavales interesados en la programación, y que merece la pena el esfuerzo de preparar algo como lo que estoy haciendo. La segunda es que a los chavales les cuesta asimilar ciertos conceptos, y creo que está relacionado con la falta de desarrollo de la capacidad de abstracción a esas edades. La tercera es que es muy difícil explicar algo a un grupo de adolescentes. Es muy distinto dar clase en la universidad que en un colegio, realmente hay que valorar más lo que hacen todos los días los profesores por nuestros hijos.

Por último, creo el concepto ampliamente extendido de que los chavales son buenos con la tecnología es bastante falso. Los chavales andan bastante perdidos con los ordenadores, pero posiblemente menos que la mayoría de los padres. De ahí el pensamiento de muchos padres que creen que sus hijos son unos auténticos fenómenos, cuando lo único que hacen los chavales es jugar y poco más. Me he acordado de un post que leí hace tiempo titulado Kids can’t use computers.. and this is why it should worry you y con el que estoy totalmente de acuerdo. Pero la culpa no es de los chavales, es de un sistema educativo que deja mucho que desear en la enseñanza de la tecnología.

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david y goliat

He terminado de leer David y Goliat, de Malcolm Gladwell. Soy un gran seguidor de este autor, he leido todos sus libros con excepción de algunos capítulos de ‘Lo que el perro vió’, pero esta vez he terminado la lectura del libro un tanto decepcionado. El libro tiene un buen punto de partida, que es exponer cómo una deficiencia aparente puede ser una ventaja en determinadas situaciones, pero creo que le falta consistencia a la hora de exponer un argumentario común al libro. Quizá la culpa sea que sus anteriores libros me gustaron mucho, y en ellos si que me convenció de sus teorías. En ellos sí había un nexo o guión común a todas las situaciones que se exponían, pero en este último libro Gladwell no consigue, desde mi punto de vista, plantear una teoría o un punto de vista claro sobre las situaciones de desventaja. Leer a Gladwell es abrir las puertas a pensamientos o formas de pensar totalmente distintos a los habituales, y pese a que este libro no sea uno de los mejores que ha escrito sigue siendo uno de mis escritores favoritos de no ficción. Me encanta leer las argumentaciones que realiza y la manera en que las documenta con hechos y estudios la mayoría de veces desconocidos para mi.

El libro tiene pasajes realmente buenos, como acostubra el autor, como por ejemplo cuando de la influencia de la elección de la universidad en los resultados académicos de los estudiantes. En este capítulo presenta el test de reflexión cognitiva. Este test sirve para medir la capacidad de atención que una persona es capaz de prestar para resolver tres sencillas preguntas y alterando las condiciones del test a peor, escritas en letra más pequeña o con menor intensidad, los resultados son paradojicamente mejores.

Y sobre todo, me ha encantado su planteamiento sobre qué consiste la legitimidad de los gobernantes, que es textualmente la siguiente:

Cuando las personas con autoridad quieren que el resto nos comportemos, importa, primero y por encima de todo, cómo se comportan ellas. A esto se le denomina el ‘principio de legitimidad’, y la legitimidad se fundamenta en tres cosas. La primera de todas: las personas que han de obedecer a la autoridad tienen que sentir que tienen voz, que si dan a conocer su opinión serán escuchadas. En segundo lugar, la ley ha de ser predecible. Tiene que haber expectativas razonables que las reglas de mañana sean aproximadamente las mismas que las de hoy. Y, en tercer lugar, la autoridad ha de ser justa. No se puede tratar a un grupo de manera diferente que a otro.

Una explicación más completa sobre el principio de legitimidad, con extractos sacados del libro la puedes leer en esta crítica del libro. En esta entrada de

Como conclusión, desde mi punto de vista se trata de un libro un tanto menor de Malcolm Gladwell. Si no has leido nada de este autor, te recomiendo leer ‘El momento clave’ o ‘Fueras de serie’ antes que ‘David y Goliat’.